Luego de la decisión tomada por parte de la FIFA y la UEFA este lunes de suspender a todas las selecciones nacionales y clubes rusos de participar o disputar competiciones en ambas federaciones es verdaderamente ejemplar, pero no es la primera vez que sucede esto en la historia.

Uno de los primeros precedentes de una sanción similar se remonta al 1 de octubre de 1992, cuando la FIFA anunció la expulsión de la aquella entonces Yugoslavia de la fase de clasificación para el Mundial de EEUU 1994 como consecuencia de las sanciones contra Serbia y Montenegro que impuso la ONU por el conflicto de los Balcanes y que ya antes la había dejado fuera de la Eurocopa ’92.
El levantamiento de aquellas sanciones se decretó a comienzos de octubre de 1994 y su imposición se enmarcó en un draconiano embargo, que sigue en vigor, para castigar a Belgrado por su apoyo a la guerra de los serbobosnios contra una mayoría musulmana-croata.
También en su momento, Irak estuvo apartado del fútbol mundial desde diciembre de 1990 a consecuencia de la invasión a Kuwait, y recién se le permitió su regreso en agosto de 1993.
En abril de 1999 la Unión Europea propuso a las federaciones deportivas que sancionaran a los equipos nacionales yugoslavos y que no pudieran participar en campeonatos, como castigo a Yugoslavia por el conflicto de Kosovo.
Otros casos atípicos de suspensión fue a Albania, que en setiembre de 1990 fue sancionada de participar en dos ediciones de la Eurocopa, en categoría juvenil, por negarse a jugar un encuentro contra Israel, valedero para la clasificación de la Eurocopa ’92.
Al margen de estas actuaciones, es habitual que la FIFA decida suspender a algunos países por la intromisión de sus gobiernos en su funcionamiento interno nacional. Los últimos ejemplos fueron Kenia y Zimbabue el pasado 26 de febrero.
