
Las bajas temperaturas y las heladas registradas en las últimas semanas obligaron a numerosos productores hortícolas del departamento del Guairá a redoblar esfuerzos para proteger sus cultivos. Uno de ellos es el agricultor Alberto Meaurio, cuya finca está ubicada en la compañía Costa Espinillo, distrito de Villarrica, donde junto a su familia cultiva tomate, locote, mandioca, poroto, papa y cebolla.
Durante una entrevista en La Tarde No Es Para Mí, Meaurio explicó que las tareas comienzan alrededor de las 2:00 de la madrugada, cuando el riesgo de heladas es mayor. Entre las principales medidas implementadas se encuentran las fogatas controladas, encendidas en distintos puntos de la plantación para generar calor y reducir el impacto de las bajas temperaturas sobre los cultivos.
El productor también comentó que recurren a un método tradicional transmitido de generación en generación: la aplicación de caña blanca sobre las plantas. Según explicó, “el alcohol forma una capa protectora sobre el cultivo y ayuda a resistir mejor el frío”, una práctica que, según señaló, ha sido utilizada durante años por agricultores de la zona.
Las heladas representan una de las principales amenazas para la producción hortícola, ya que pueden afectar hojas, flores y frutos, disminuyendo el rendimiento de las plantas.
El aumento de las temperaturas registrado en los últimos días dio una tregua a los agricultores. Sin embargo, la temporada invernal aún se encuentra en su etapa inicial, por lo que continúan atentos ante la posibilidad de nuevas heladas.
La producción de la finca abastece principalmente a los mercados de Villarrica, con hortalizas frescas provenientes de la agricultura familiar. En el caso del tomate y el locote, cada planta produce aproximadamente entre 3 y 4 kilogramos, dependiendo de las condiciones climáticas y del manejo del cultivo.
