Todas las deficiencias en nuestro sistema de salud quedaron descubiertas luego del hecho acontecido el pasado domingo en el Ja’umina Fest en la veraniega San Bernardino.

La ambulancia que trasladó a Vita Aranda desde San Bernardino hasta el Hospital Nacional de Itauguá no estaba equipada con lo correspondiente para calificarse como “Ambulancia UTI”. Además, los otros heridos tuvieron que llegar por propios medios al centro de salud de San Ber, de donde luego fueron derivados a otros centros de salud.
Este ataque no sólo desnudó falencias en el ámbito de la seguridad a nivel nacional, sino también en el área de la salud. En la noche del concierto, además de lo sucedido a Vita Aranda, un hombre falleció en el lugar y otras cinco personas resultaron heridas.
Al momento del traslado de Vita hasta la ciudad de Itauguá, tanto su hermano José Aranda y su marido, el futbolista Iván “Tito” Torres, cuentan que la ambulancia no contaba con los insumos necesarios y que el chofer no conocía el camino y se perdió cuando se dirigía al Hospital Nacional. Torres dijo ayer que la ambulancia era muy precaria, que no estaba equipada y que sólo había balones de oxígeno.
Tanto el director del SEME, Dr. José Otaño, como la directora del HNI, Yolanda González, dijeron que la ambulancia era privada. El vehículo decía ser una “unidad de soporte avanzado”, pero según José Aranda, la ambulancia no tenía nada.
En estas condiciones, Vita llegó al HNI alrededor de las 22:30, según la directora González, quien en principio mencionó que la mujer fue intubada en el camino, pero ayer se rectificó. Señaló que así le habían comentado, pero que luego corroboró y que en realidad fue intubada recién al llegar al hospital.
La Dra. González detalló que la víctima llegó con muerte cerebral y pronóstico reservado debido a su estado crítico. Pese a que durante 25 minutos se llevó a cabo trabajos de reanimación, a las 23:10 certificaron su fallecimiento.
Fuente: ABC COLOR
